Una Tenida Lunar en la Bahía de Cartagena

Por V.·.H.·. Javier R. Alfonzo, Past-Master, Gran Maestro de Ceremonias, Distrito Masónico Central

Lo que comenzó como una simple caminata por el Centro Histórico de Cartagena de Indias se transformó inesperadamente en una experiencia masónica profundamente significativa. Durante ese recorrido, conocí a un grupo de caballeros locales que posteriormente descubrí eran Hermanos de la Orden. Lo que siguió fue una invitación que atesoraré siempre.

Gracias a la amable invitación del Gran Secretario de la Serenísima Gran Logia de Colombia con sede en Cartagena de Indias, tuve el honor de participar en una Tenida Blanca celebrada durante el día el viernes 12 de diciembre, culminando esa misma noche con una Tenida Lunar realizada sobre las aguas de la bahía de Cartagena. Con la aprobación de nuestro Muy Respetable Gran Maestro, Rick Baccus, emprendí lo que se convertiría en una inolvidable travesía fraternal.

Desde el momento de mi llegada, experimenté la calidez y generosidad que distinguen a nuestra Hermandad. Fui recibido con sincera hospitalidad por el Muy Respetable Hermano Lito Luis Porto Porto, Serenísimo Gran Maestro de la Serenísima Gran Logia de Colombia, junto a los miembros del Gran Consejo y numerosos Hermanos que me hicieron sentir verdaderamente en casa.

Por respeto a nuestras tradiciones, no describiré los detalles rituales. Sin embargo, deseo compartir un fragmento del mensaje presentado por el Gran Maestro de Ceremonias durante esta singular Tenida Lunar celebrada en el mar a bordo del velero Phantom, en conmemoración de la histórica Logia Britannia No. 1 (1770) y de los 255 años de Masonería en Cartagena de Indias.


G.·.M.·. de Cer.·.

Queridos Hermanos,

En estos mares del Caribe, en el siglo XVIII, no solo navegaron galeones cargados de oro y mercancías, sino también Hombres Libres cargados de ideas, símbolos y esperanza. En el año de 1770, bajo jurisdicción de la Gran Logia Provincial de Kingston, Jamaica, se funda en Cartagena de Indias la Logia Britannia No. 1, que trabajó en silencio en medio de un puerto vigilado por la Inquisición.

En aquellos días, mientras las campanas de los templos llamaban al culto y el Santo Oficio vigilaba pensamientos y conciencias, en las entrañas de una ciudad amurallada y en las cubiertas de algunos navíos, hombres de distintas naciones se reunían discretamente para levantar columnas invisibles: las columnas de la Razón, de la Tolerancia y de la Fraternidad.

Entre ellos se destacó Wellwood Hyslop, comerciante jamaiquino, quien actuó como astrolabio viviente de la Orden: fijó su mirada en las estrellas de la Libertad y usó la Masonería como carta de navegación espiritual para guiar a otros hacia la luz del G∴A∴D∴U∴, lejos del fanatismo y la superstición.

En este contexto, las tenidas en el mar eran más que una necesidad logística: eran una forma de protección ritual. El mar se convertía en piso mosaico viviente, el cielo en bóveda sagrada, las jarcias y mástiles en columnas simbólicas, y el rumor de las olas en un cántico permanente a la Libertad. Las cartas de navegación, los sextantes, las estrellas y la propia Rosa de los Vientos se transformaban en herramientas iniciáticas, recordando que todo masón debe aprender a orientarse tanto en el mundo profano como en el océano interior de su propia conciencia.

Hoy, la Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia con sede en Cartagena de Indias, nuestro Serenísimo Gran Maestro y el Gran Cuadro Logial, se unen espiritualmente a este trabajo, para rendir homenaje a esos Hermanos que, en medio del peligro y la sospecha, mantuvieron encendida la Luz de la Masonería en esta Bahía.

Que esta Tenida Lunar en el Mar, a bordo del velero Phantom, recreando la memoria de aquel galeón simbólico y de la Britannia No. 1, sea para nosotros un recordatorio de que las aguas pueden ser vigiladas por cañones y por inquisidores, pero no pueden ahogar los principios eternos de la Fraternidad, la Tolerancia y la Libertad de Conciencia.


Experiencias como esta nos recuerdan que la universalidad de la Masonería no conoce fronteras. Visitar otras Logias y compartir con Hermanos de distintas jurisdicciones amplía no solo nuestra comprensión del mundo que nos rodea, sino también nuestro propio camino interior como Masones.

Extiendo mi sincero agradecimiento al Respetable Hermano Rodrigo Rodríguez Martelo, Gran Secretario, por su orientación y apoyo durante toda mi visita, así como al Muy Respetable Hermano Lito Luis Porto Porto y a todos los Hermanos de Cartagena que me recibieron con verdadero afecto fraternal.

Mi más profundo agradecimiento se dirige igualmente a nuestro Muy Respetable Gran Maestro, Rick Baccus, cuya aprobación hizo posible mi participación y me permitió representar a nuestra Logia Libertad y a nuestra Gran Jurisdicción Masónica en esta memorable experiencia de Hermandad internacional.

Bajo la luz de la luna sobre la bahía de Cartagena, confirmé uno de los principios vitales de Logia Libertad: que sin importar la distancia o el idioma, la Luz de la Masonería continúa uniéndonos como una sola Hermandad universal.