Q∴H∴ Ramiro Garduño Romero
En 2026, los Estados Unidos de América conmemoran el doscientos cincuenta aniversario de su declaración de independencia. Este hito, denominado el Semiquincentenario, es una ocasión propicia para el examen de la libertad como principio fundacional de la República y eje doctrinal de la tradición masónica regular.
La etimología del término deriva de las voces latinas libertas y libertātis, cuyo significado técnico remite a «el que jurídica y políticamente es libre». Con este significado original, la libertad funciona como un proceso constante que cada generación debe mantener vivo. Esto se logra reforzando las leyes y fomentando el diálogo y el debate abierto según la época en la que se viva.
Desde una perspectiva filosófica, y en convergencia con las escuelas del pensamiento tradicional, esta condición jurídica externa posee como requisito previo la conquista del espacio interior del individuo. En el plano iniciático, la libertad se entiende como el proceso de emancipación del ser humano frente al determinismo de sus propias pasiones y automatismos biológicos y ambientales. Este autogobierno, sintetizado en la máxima de transmutar el caos de los sentidos en un orden racional regulado, establece que el estado de libertad es una función metodológica interna. En otras palabras, la libertad es la capacidad consciente de suspender la reacción instintiva ante los estímulos del entorno para dar lugar a una acción deliberada, regida por la voluntad soberana y la rectitud ética.
Este ideal es tan profundo que se ha buscado grabar en la memoria de la humanidad a través de distintos instrumentos, desde las constituciones de las naciones modernas, hasta en la música, la economía, e incluso en obras de arte. En el campo de la escultura, uno de los monumentos más emblemáticos es la Estatua de la Libertad que tiene vínculos con la masonería tanto en el significado mismo de la estatua como en su diseño artístico y la proyección técnica que estuvieron a cargo del escultor Frédéric Auguste Bartholdi y del ingeniero Alexandre Gustave Eiffel, respectivamente, ambos miembros de la masonería. Igualmente es de resaltar que el 5 de agosto de 1884, la Gran Logia de los Libres y Aceptados Masones del Estado de Nueva York llevó a cabo la colocación formal de la primera piedra del pedestal mediante una ceremonia ritual completa.
El título oficial de esta obra monumental que fue obsequiada por la República Francesa en el marco del aniversario de independencia de los Estados Unidos, La Libertad Iluminando al Mundo, incorpora el participio de presente iluminando. En la gramática estructural, esta forma verbal designa una acción de carácter continuo y sin término fijo. Para el análisis filosófico de la instrucción masónica, esta particularidad confirma que la libertad constituye una tarea permanente.
Dentro de la tradición masónica, el acto de colocar una primera piedra designa el inicio formal de una edificación y establece un compromiso de continuidad. La responsabilidad de conservar, perfeccionar y proteger la estructura jurídica y moral del edificio social recae de forma equitativa en las generaciones sucesivas. El aniversario constitucional de la República plantea una interrogante obligada para la membresía contemporánea respecto a las aportaciones técnicas e intelectuales que la presente generación debe aportar para asegurar la vigencia de los derechos civiles y el fortalecimiento de la comunidad.
